Qué lindo día!, eran las seis de la mañana cuando sonó el despertador que anunciaba que "mi día" comenzaba...
El sol empezaba a calentar el ambiente y el aire fresco acariciaba mis mejilas...
Decidí desayunar en el patio de mi casa mirando el cielo celeste y escuchando el cantar de los pájaros...
Sí!, tengo esa gracia!: en donde vivo todavía escuchamos el cantar de los pájaros, vuelan las mariposas, y los colibríes para atrás, o aplauden en el aire para cambiar la dirección de su vuelo.
Qué ganas de quedarse...pero que ganas de hacer cosas también!
Con todo listo salgo para trabajar, busco a mi compañera que me espera en la esquina de la plaza, y charlamos de lo lindo que es vivir en un lugar donde la naturaleza se puede apreciar, que nos rodea y nos envuelve...lástima que no pudimos dar una vueltita por el río...
La jornada laboral transcurre tranquila, los niños que piden mimos y nos miman, el astro rey que entra por la ventana mientras hacemos informes, y hace que desviemos la mirada para ver los árboles florecidos de la calle y un níspero en el patio de enfrente...
Seguramente antes de llevar a mis hijos al colegio recorreremos juntos la costanera y sentiremos el olor a arena mojada que tanto nos reconforta...
Y seguir trabajando, en pos de que el sufrimiento deje de serlo y ver una sonrisa de alegría, o giños de complicidad y esperanza.
A disfrutar de la vida y la naturaleza! Adelante!
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