Hoy se me hizo presente esta frase y la
entendí...quise saber de donde venía, y oh sorpresa! era un pasaje bíblico:
Mateo 7:6: "No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras
perlas delante de los cerdos".
Hay personas que se identifican con los cerdos de esta paradoja,
las cuales persisten en un proceder erróneo, incluso saben
que están equivocados, pero persisten en ello, puede que ellos mismos sean
consientes, o no de ello.
Las verdades de la Palabra de Dios son sagradas. Son como perlas figurativas.
Pero si algunos individuos, que son como perros o cerdos, no muestran aprecio
por estas preciosas verdades, los discípulos de Jesús deben dejarlos y buscar a
los que las acojan mejor.
Jesús utilizó la incapacidad de los cerdos de reconocer el valor de las perlas
cuando ilustró la imprudencia de compartir valores espirituales con los que
no tienen ningún aprecio por estos.
Por lo tanto hay que ser veraz, pero esto no significa estar obligado a
divulgar toda la información que pida cualquier persona. ‘No den lo santo a los
perros, ni tiren sus perlas delante de los cerdos, para que nunca se
vuelvan y los despedacen a ustedes’, advirtió Jesús, según Mateo 7:6. Por
ejemplo, los malintencionados tal vez no tengan ningún derecho a saber
ciertos asuntos. Los cristianos comprenden que viven en un mundo hostil. Por
eso, Jesús aconsejó a sus discípulos que fueran “cautelosos como serpientes”
mientras se mantenían “inocentes como palomas” (Mateo 10:16; Juan 15:19).
Jesús no siempre reveló toda la verdad, especialmente cuando dicho
proceder le hubiera causado daño innecesario a él o a sus discípulos. Sin
embargo, aun en tales ocasiones, no mintió. Antes bien, optó por
no decir nada, o desviar la conversación hacia otro tema (Mateo 15:1-6;
21:23-27; Juan 7:3-10).
Hombres y mujeres fieles mencionados en la Biblia, como Abrahán, Isaac, Rahab y
David, también fueron discretos y cautelosos cuando trataban con posibles
enemigos (Génesis 20:11-13; 26:9; Josué 2:1-6; 1 Samuel 21:10-14). La
Biblia se refiere a todos ellos como adoradores fieles cuya vida se caracterizó
por la obediencia. Por eso son dignos de imitar (Romanos 15:4; Hebreos 11:8-10,
20, 31, 32-39).
En ocasiones quizás parezca que decir una mentira sea la solución más fácil.
Pero los cristianos de la actualidad hacen bien en imitar el ejemplo de Jesús y
obrar en conformidad con su conciencia educada por la Biblia cuando afrontan
situaciones muy difíciles (Hebreos 5:14).
La Biblia nos anima a ser veraces y honrados. Decir mentiras está mal, y
debemos seguir el consejo bíblico: “Hable verdad cada uno de ustedes con su
prójimo” (Efesios 4:25). De esta manera, mantendremos una conciencia limpia,
promoveremos la paz y el amor, y seguiremos honrando al “Dios de la verdad”
(Salmo 31:5; Hebreos 13:18).
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