martes, 23 de julio de 2013

La mujer de la túnica blanca (cuento corto de terror)

En un barrio a los alrededores de la ciudad, se construyen una cierta cantidad de viviendas, las cuales son habitadas por familias humildes, con varios chicos. Las mismas ocupan tres manzanas. A los alrededores no hay construcciones, son terrenos baldíos, podría decirse, vírgenes: la vegetación es abundante y tupida, predominan espinillos, rosetas, y dicen, los que se han animado a penetrar en ellos, que en el centro hay bañados, por lo que nunca se pudo recorrer en su totalidad.
Cierto día de invierno, con neblina y con temperatura bajo cero, Valeria y Daniel, hermanitos de 7 y 9 años, después que su madre los prepara para ir a la escuela, emprenden el camino cuarenta y cinco minutos antes, de la hora de  entrada al colegio. El trayecto es largo y les gusta ser puntuales.
Su casa está frente a uno de estos baldíos, por lo que deben caminar una cuadra hasta llegar a la esquina que los conducirá derecho a la puerta de la escuela.
Su madre los acompaña a la puerta y poniéndoles el gorro y las bufandas, los despide con un beso.
Cuando llegaron a la mitad de la cuadra, el cielo oscuro todavía, y la visibilidad muy poca, pudieron ver claramente, una figura femenina que caminaba a la par de ellos por la calle. Se miraron entre ellos sorprendidos e inmediatamente se tomaron de la mano. El escalofrío que les corrió por el cuerpo era insoportable, sin decir una sola palabra empezaron a correr hacia su casa.
Golpearon la puerta con fuerza, estaban agitados y asustados. Mabel, su mamá los interroga asustada, y para calmarlos ella decide mirar para demostrarles que es una idea de ellos...pero cuando vé  la calle, el horror se le hizo presente en su cara, los ojos se le agrandaron, con la boca abierta sin poder emitir sonido, comprueba que lo que decían ver sus hijos, ella también lo veía.
Esta mujer que caminaba por la calle con una túnica blanca, no tenía rostro, el pelo suelto y enmarañado, parecía sucio, y cuando se la quería alcanzar para ver mejor, desaparecía entre la maleza de los campos de enfrente.
La noticia corre entre los vecinos, muchos de los cuales habían percibido lo mismo, lo que desestimaron debido al apuro para ir al trabajo y por la neblina de la mañana.
Pasaron los días, y la historia se repetía, siempre a la misma hora y bajo distintas condiciones climáticas. El miedo invadía al barrio. Se llegaron a tomar fotos de esta figura, las cuales siempre eran de espalda.
El pueblo todo se conmovió con el hecho, diarios y canales de televisión hablaban de "la mujer de la túnica blanca en el barrio El Ombú"...
Fue así, que el cura de la ciudad, decide ir un día para comprobar lo que todos afirmaban.
Justo en ese momento, cuando él llega, vé a la mujer que desaparece en la bruma de monte y neblina, para no aparecer más.
Solana Marin

viernes, 5 de julio de 2013

Sígueme si puedes...

"Dos Amores fundaron dos ciudades. El amor propio levanto al margen de Dios la ciudad terrena que se rige por los criterios de la carne. La segunda por lo contrario es, la ciudad Celestial que tiene por máxima la gloria de Dios. Sígueme si puedes…" San Agustín

Continuará


miércoles, 3 de julio de 2013

dignidad laboral

La vida te va enfrentando a diferentes situaciones, en la que se juegan decisiones que uno debe tomar, donde lo que está en juego es acatar una "propuesta indecente", o defender tu dignidad.
Las relaciones de trabajo son muy complejas, pero en todos lados son iguales, la red de trabajo debe fluir, si uno no lo hace el proceso se dificulta, y siempre aparecen frutillitas que tientan tu dignidad.
Que satisfacción produce, decirles "que querés?", "tal cosa, el vuelto es para vos", "bueno yo la hago pero no quiero vuelto, yo lo hago, pero a mi manera". generalmente lo que hacen es sacarte del proceso, tu dignidad molesta, porque no tranza, porque no cobra, porque no recibe migajas, y asusta, porque es peligrosa, porque tu dignidad hizo que tengas pruebas de lo que decis y planteas.
Como diría una amiga, en situaciones así hay que cuidarse las espaldas...y pararse y enfrentarse con dignidad, que a esa, nadie nos la quita, es una de las verdaderas posesiones que  tiene,  quien la ha adquirido.
Me ven como una "mina jodida", oscura, seria, a las que no les gusta escuchar; y los entiendo, yo les muestro todo lo que ellos no quieren ver, lo que no pueden ser, lo que todos quieren, pero que la ambición y deseos de poder, no le permiten adquirir.
Y en algún punto me causa gracia, porque lo que quieren que uno haga, quizás es lo mismo que uno quiere hacer, pero la forma de llevarlo a cabo es diferente, y lo que no se comparte es "cómo se hace". y acá mi pregunta: ¿qué les interesa en realidad, lo que dicen querer hacer o lo que conlleva hacerlo?, porque,si yo estoy dispuesta a hacer lo que me pedis, pero no quiero hacerla como vos tenes pensado, ¿porqué sacarme?, si vamos a obtener lo mismo; eso sí, yo dignamente, y vos tranzando, infrigiendo, jodiendo y haciendo mal a otros.
Hay de todo en la viña del Señor, no seremos ni los primeros ni los últimos, víctimas de resentidos que llegan a espacios de poder por acomodo y no merito propio, y creen que por estar ahí son dueños de humillarte, ningunearte. Pero bueno, la dignidad nos hace valientes, y como ellos son ratas, nosotros valientes soldaditos, preparamos el frente...

Viñeta clínica


A una persona la quieren sacar de su puesto de trabajo, ella lo sabe.
Tiene que enviar una nota a sus autoridades, cuando las hace, las dirige con el nombre pero sin el cargo que ocupan.
Lindo lapsus no?, menos mal que ninguna de sus autoridades son analistas...y claro!: "pero el psicoanálisis no es cosa de niños"