Tiendo a pensar que la clave de la evolución pasa por las cambiantes concepciones de los protagonistas del hecho amoroso. Por poner un ejemplo muy simple: las expectativas que tiene un varón heterosexual hoy en día en nuestras sociedades en relación con el amor resultan indisociables de la evolución histórica de la mujer. Dar por descontado que la mujer amada ha de ser alguien con quien poder compartir preocupaciones, a la que explicar las cosas que uno piensa, de la que esperar sugerencias y críticas, empieza a ser pensable a partir de un determinado momento, cuando han triunfado ciertas transformaciones culturales que han colocado a la mujer en un nuevo lugar, acorde con sus capacidades. Argumentos análogos podrían plantearse respecto a la expectativa, hoy aceptada por todo el mundo sin el menor aspaviento, de que una de las condiciones de posibilidad de una relación amorosa satisfactoria, duradera en el tiempo, es una vida sexual activa, en la que ambas partes obtengan una gratificación lo más completa posible"
El erotismo constituye una de las dimensiones del amor, pero no las agota. El amor, como dice Spinosa; es constituyente del ser humano en la medida que es un impulso que nos saca de nosotros mismos, una fuerza que nos impulsa a buscar fuera lo que carecemos. Tiene tres niveles: amor, sentimiento y proyecto de vida. Lo que parece que la sociedad actual quiere mostrar por separado.
Lo que es claro es que el amor se ha ido convirtiendo en algo disfuncional en nuestra sociedad. El "contigo, pan y cebolla", ya no es posible, y pareciera que a lo que se apunta es a que el amor no sea dependiente, pero, ¿acaso el que ama no depende de la persona amada, a tal punto de extrañarla cuando se separa de ella? ¿Hay que considerar la última opción una riqueza de la experiencia o una patología a la que hay que tratar? La sociedad está conspirando contra el amor, y tal vez no quede otra que reinventarlo, porque es ahora cuando más lo necesitamos...
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